Comunidad de la Biblia

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8)
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan." (Mateo7:13-14)
 
 
"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino" (Lucas 12:32)
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Última actualización
18/05/2012
 
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Bienvenido a la Comunidad de la Biblia
       
 

La Comunidad de la Biblia es un grupo formado por personas que reconocemos la Biblia como el único libro inspirado por Dios y que nos revela Su Palabra. El propósito de nuestra comunidad es el estudio de la Biblia y la difusión de la verdad.

Estimados lectores, nuestra comunidad entiende que toda la Escritura -La Biblia- es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3.16-17). Y como el Señor ordena en Mateo 5.48: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. ¿Por qué tendríamos que conformarnos con menos?

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados; el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Por lo cual incentivamos a levantar las manos caídas y las rodillas paralizadas; y hacer sendas derechas para sus pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la paz con todos, Santifíquese (Apartarse para Dios), pues sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12.11-14 / 5.14).

Estos son tiempos peligrosos. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. Por eso el Señor Jesús dijo: Mirad que nadie os engañe, mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; Por eso arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra (2 Timoteo 3.1)(Marcos 13.22)(Mateo 24.4)(Lucas 21.34-37)(Colosenses 2.6 / 3.2).
Antes que venga el día de Jehová, grande y terrible, el Espíritu de Elías viene para  hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos, el corazón de los hijos hacia los padres, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto; Para dar conocimiento de salvación a su pueblo para perdón de sus pecados, para dar luz a  los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz (Mateo 17:11)(Lucas 1)(Malaquías 4.5-6).
En este contexto es que invitamos a los que respetan con temor reverente a Jehová, a que cada uno hable a su compañero en favor del Señor, a trabajar incondicionalmente por la verdad, recuerde que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Amén (Malaquías 3.16-18) (Hebreos 13.8).
 
 
    
 
 
 
 
"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos." (Oseas 4.6)